Dar el paso para comenzar una terapia puede no ser una decisión fácil. Muchas veces nos lo hemos podido preguntar porque hemos sentido que algo no iba bien en nuestras vidas o porque nos lo ha sugerido alguna persona importante de nuestro entorno, pero seguramente nos vengan las dudas de si aún podemos nosotros solos, aunque el malestar vaya creciendo día tras día.
Ciertamente no hay un momento ideal para empezar una terapia, pero sí hay señales que te pueden estar indicando de que ha llegado el momento de que te plantees el iniciar tu proceso de crecimiento y autoconocimiento. Podemos darte unas ideas a continuación:
Tal vez llevas tiempo buscando respuestas a través de la lectura de artículos, libros, escuchando podcast, meditando o hablando con personas de tu entorno cercano, pero sientes que no puedes más y que nada termina de aliviarte.
Lo que te puede aportar la terapia es tu propio espacio seguro donde alguien te acompaña sin juicio, dándote herramientas y guiándote para ayudarte a ver otras perspectivas.
A veces nos puede estar costando conectar con nosotros mismos por el ruido del entorno y el estar tan pendiente de los demás. Esto nos lleva a no saber qué sentimos, pensamos, lo que quieres y hacia dónde quieres ir.
Un proceso terapéutico te puede ayudar a reconectar con tus límites, necesidades, emociones y objeticos; así como entenderte desde un lugar más compasivo.
El ir a terapia no tiene que surgir necesariamente del sufrimiento o de una crisis personal. A veces puede nacer de la curiosidad de conocerse mejor a uno mismo.
Si te preguntas quién eres, por qué te comportas de cierta forma o qué sentido tiene lo que vives; quizás estés preparado para iniciar un camino de autoconocimiento.
Este es uno de los motivos más habituales por los que las personas acuden a terapia: Un patrón que se repite y que ya no se quiere sostener.
Lo que te puede aportar un proceso terapéutico es, a través de diferentes técnicas, vivenciar estas experiencias que se repiten en un lugar seguro, detectando las creencias erróneas acerca de uno mismo que están detrás, y tratándolas de cambiar por unas nuevas; ayudando a que el recuerdo no sea tan doloroso en el momento presente y que esa creencia pierda fuerza. Esto ayudará a romper con patrones repetitivos y que ciertas vivencias dejen de afectarnos.
Sientes que es el momento de dedicar ese momento de mirarte con honestidad y abrirte al cambio. No hace falta que tengas todo claro, solo basta con que tengas un mínimo de motivación y de curiosidad por conocerte mejor y darte la oportunidad de vivir de una forma más plena, aunque haya momentos en el camino en los que te vayas a encontrar removido, pero habrá otros en los que experimentes alivio, claridad e incluso transformación.
Cada vez se ve más necesario acudir a terapia antes de “tocar fondo”. En realidad, la terapia es un espacio para crecer, fortalecer la autoestima y mejorar las relaciones con los demás.
Empezarla antes de no poder más será un acto de autocuidado y madurez emocional.
Comenzar un proceso terapéutico es una decisión valiente, es comenzar un camino al autoconocimiento y a vivir de manera más consciente. No existe un momento ideal, pero sí un deseo profundo de vivir de otra manera.
Si sientes algo dentro de ti que te dice que “ha llegado el momento”, escúchalo. Tal vez sea la forma en que tu propia vida te invita a empezar a cuidarte.
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